lunes, mayo 14, 2007

¿Moral o inteligente?

¡Hola a todos! Quisiera agregar algo, pero creo que Pessoa lo dijo todo... Yo estoy de acuerdo.

¿Qué piensan al respecto?

"No hay mayor tragedia que tener la misma intensidad, en una misma alma o en un hombre, del sentimiento intelectual y del sentimiento moral. Para que un hombre pueda ser distintiva y absolutamente moral, tiene que ser un poco estúpido. Para que un hombre pueda ser absolutamente intelectual, tiene que ser un poco inmoral. No sé que juego o ironía de las cosas condena al hombre a la imposibilidad de que se dé esta dualidad tan grande. A mi pesar, ésta se da en mí. No fue el exceso de una cualidad, sino el exceso de dos, lo que me mató en vida"
La educación del estoico, Fernando Pessoa

domingo, mayo 06, 2007

Los 90 infinitos minutos de 13 segundos

La segunda película de Freddy Fadel, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello y director de la hiperrealista Mi mujer es la que manda, narra la historia de 5 mujeres embarazadas que desean resolver su situación. El film, titulado 13 segundos, intenta exponer el dramático mundo del aborto y el tráfico de bebés.

Un desfile de 17 personajes acompañados con una narración completamente diacrónica –tanto en forma como en fondo-, intentan darle vida a un guión disfuncional y, en algunos momentos, absurdo. Las 5 protagonistas, lejos de ser bebés, son madres de diferentes estratos sociales –aunque 4 eran clase media-alta y una sola era pobre- que desean dar a luz o terminar con su proceso de embarazo.

A pesar de contar con un elenco de primera, las interpretaciones dejan mucho que desear. En línea general, la mayoría del reparto estuvo sobreactuado y con actitudes, como la del Dr. Eduardo Valladares (Victor Camara), simplemente, fuera de lugar. Pero no todo estuvo perdido, vale la pena destacar la actuación de Mercedes (Lourdes Valera), Claudia (Gabriela Vergara) y Simón (el joven Miguel Ángel Morena) que intentaron darle vida a unos personajes completamente huecos. El antagonista, Manuel (Augusto Galíndez), a pesar de intentar salvar su personaje con una de sus típicas actuaciones, es tan incongruente como el resto del film.

La banda sonora es pésima y las escasa musicalización pasa sin pena ni gloria. La iluminación es completamente plana y, en muchos casos, tan sencilla que empobrecen la escasa belleza de los encuadres. Saltos de eje, uso excesivo de angulares y encuadres desastrosos son la firma de este joven director que parece atentar contra todo lo que el buen cine predica. La edición, a pesar de estar en manos del mismo director y guionista, resulta completamente ofensiva para el espectador. Las disolvencias, cortes y demás transiciones no existen: todo se resume en un fast forward que cuenta todo lo que sucede. Técnica de la cual se abusa y que visualmente llega a ser molesta.

La producción tiene errores garrafales como que la barriga de Maria (Rossana Fernandez) sea visiblemente una almohada y que los decorados sean tan simples como una novela de cualquier canal (detalles imperdonables para una película que costó 1500 millones de bolívares). Puede que lo único original que tenga la cinta sean las famosas imágenes reales dentro y fuera del útero, recurso que fue extremadamente utilizado y que perdió su atractivo durante la primera hora de película.

El título parece netamente intuitivo, en ningún punto de la película -ni siquiera en el clímax o intento de- parece correr peligro la vida de los bebés durante 13 segundos. El aborto es una tema controversial per se, por eso no creo que la cinta llame precisamente a la reflexión Puede que la idea –y solamente la idea- del largometraje estuvo original, pero su desarrollo y la pésima ejecución de la misma terminaron sepultándola por completo.

Definitivamente, este film si hace un llamado, uno desesperado y desgarrador, pero no a las madres embarazadas, sino al cine venezolano. Los jóvenes directores deben tomar conciencia e ir a ver este largometraje y aprender de él lo que no debe hacerse… A pesar de sus fallas y sus gags –que dan más lastima que risa-, 13 segundos es, como película dramática, la mejor comedia que he visto en mucho tiempo.

P.D: Sí, soy un poco ácido; soy el primero en apoyar el cine venezolano bien hecho y el primero en destruir producciones nefastas como ésta.
P.D2: Esta crítica era para la universidad y decidí compartirla con ustedes.

martes, abril 24, 2007

La rutina y los gajes del oficio

¡Hola a todos! No estoy muerto ni me secuestraron los extraterrestres; la rutina me ha tenido de rehén en las últimas semanas. Como deben saber, pasé todas las vacaciones grabando Suicidios C.A. y aunque tardé un mes entero en todo el asunto de la preproducción y la filmación, todavía quedan escenas pendientes por grabar. Por suerte son pocas, pero eventualmente debo gastarme un fin de semana en ellas. Al igual que mucha gente, comencé la universidad de nuevo y mi caótico horario (mañana y noche) apenas me deja llegar a casa para comer y dormir. Sí, sé que es cuestión de costumbre y ya en un mes estaré adaptado a todo el corre-corre, pero no deja de perturbarme como cualquiera puede ser tan fácilmente absorbido por la repetición de los días.

Hace poco leí por ahí que sólo se necesita hacer una actividad por 40 días seguidos para convertirla en un hábito, puede que dicha afirmación suene netamente conductista, pero es cierta. Lo intenté hace un tiempo atrás -con algo simple, parecido a tomar un vaso de agua todas las noches- y funcionó. Si el tiempo está en nuestras manos y cada uno es dueño de sus actos... ¿qué tan difícil puede ser dedicarle cierta parte del día a una actividad hasta volverla un hábito? Muchos dirán que es sencillo, pero en muchos casos, como el mío, es casi imposible. No por disposición, sino por energía -pues la bendita rutina siempre nos agota. Estoy todo el día durmiéndome a donde voy y cuando llego a casa, jurando dedicarme a algo, caigo en coma hasta el día siguiente. Debería empezar a tomar red bull, pero desde que leí que pueden causar derrames cerebrales me traumé.

La disposición es importante para separarse de la rutina, pero ¿cómo hacer cuando no se tiene energía para realizar otras actividades? Lentamente todo en el día a día deja de ser elección para transformarse en sacrificio. Ya no eliges dormir, sacrificas horas de estudio; ya no vas al cine, sacrificas horas de trabajo ¿Cómo se puede vivir así? No lo sé, lo peor es que resulta de lo más sencillo. Lo más fácil del mundo es ser absorbido por la rutina, lo difícil es salir de ella. Intento tomar conciencia con estas líneas del caos que tengo y dedicarme al blog, leer y otras actividades que limpian la mente de las benditas colas, horarios y asignaciones por entregar.

Sí, esto es un post netamente personal y de descarga. Pero para no hacerles perder el viaje les dejo una reflexión y un par de fotos del rodaje... ¡Saludos!


"Trabajamos en todos los momentos en dar forma a nuestra vida, pero copiando a pesar nuestro, como un dibujo, los rasgos de la persona que somos y no los de aquella que nos resultaría agradable ser"
En busca del tiempo perdido: El mundo de Guermantes, Marcel Proust


Fotos de escenas de Suicidios C.A.






































































PD: Se aceptan consejos para recuperar mi salud y energía. Estoy abierto a probar cosas nuevas como brebajes, rituales a la luz de la luna, lectura de textos ancestrales, actividades extremas, sacrificios humanos, entre otras...

PD2: Siguiendo el consejo de Eduardo (el chico de Xpresa) una vez que tenga un par de escenas editadas, las subiré en youtube.com para que vean si valió la pena o no la ausencia =p.

sábado, marzo 31, 2007

Semana Santa: ¿Una efeméride en descenso?

La aplicación del Tiempo a una Sociedad, como en una ecuación química, genera una transformación que termina por destruir o perpetuar naciones, gobiernos y fiestas. Esta última reacción es el motivo de este post. El pasar de los años en un país, a veces, hace que las efemérides cambien de significado o popularidad (como es el caso de algunas fechas patrias en este país). En ocasiones, este cocktail extravagante crea nuevos días en el calendario para celebrar (como el caso de Halloween, que ahora es una especie de segundo Carnaval). La acción perniciosa o milagrosa del tiempo pone en acción aquello que Proust llamó el caleidoscopio de la sociedad -en donde un elemento que está en un lugar termina recorriendo diferentes sitios hasta volver a su posición original, en una eterna rotación.

Cuando era pequeño, recuerdo que mi abuelita me llevaba a visitar los 7 templos, en mi casa cocinaban pescado y organizaban una comida donde se preparaban 7 platos. En mi memoria están grabadas iglesias abarrotoadas de gente, películas de religiosas en todos los canales, silencio en las calles y oración en el hogar. Ahora, la realidad es totalmente diferente. Semana Santa, o Semana Zángana -como muchos la llaman-, se ha convertido en cualquier cosa menos una fecha de recogimiento espiritual. No soy para nada religioso, muchos me consideran ateo y soy de esos anárquicos que están en contra de la iglesia, pero me parece extraño como una fecha Santa, que no debería estar sujeta a la moda, ha perdido tanta popularidad en los últimos años.

Es curioso que el mundo se caiga a pedazos y las iglesias estén vacías. Sí, Semana Santa es necesaria para descansar, pero poco sentido le veo a una efeméride para cultivar el alma y que termina desarrollando la vagancia o los vicios. Las cifras de muertos se disparan, los choques están por doquier, el consumo de alcohol se eleva, las playas saturadas... no sé, definitivamente Jesús nos amaba demasiado... demasiado. Sé que Dios no inventó aquella cosa de comer pescado, visitar iglesias, rezar y guardar ayuno. Yo prefiero pensar que cada uno puede encontrar su forma de honrarlo, de hacer algo o privarse de algo en esta fecha para conmemorar el día donde alguien, sea el hijo de Dios o no, sufrió las más terribles penurias por el bien de la humanidad. Sea divino o no, creo que Jesús merece su efeméride. Después de todo, murió por un ideal y esto lo eleva automáticamente por encima de la mayoría de los hombres.

Está claro que tener sexo en Semana Santa no condenará nadie al infierno; de igual forma ningún ser humano ha ido preso por cuestiones éticas como reír en un funeral o robar a los padres sin que ellos lo sepan. Pero como la ética es algo tan individual, queda de parte de cada quien qué está bien hacer y que no. Yo no iré a la iglesia, esto lo hago por convicción, pero tampoco iré a Burger King, no me prostituiré en la playa e intentaré no perderme en el ritmo de calor, sudor, bailando reguetton. Utilizaré estos días para grabar mi corto sobre un suicida que odia al mundo. Ese es mi regalo para Dios -o quien sea que esté allá arriba- y para aquél señor que hace sopotocientos años llevo más golpes que Rocky para que nuestro decadente futuro le pagase con sexo, drogas y rock n' roll. ¿Ustedes que harán? (o ¿qué hicieron?, ya que el 70% de mis lectores debe estar de viaje =p)

sábado, marzo 24, 2007

Largo, pero bueno

¡Hola a todos!, aquí les dejo un poema de Bertolt Brecht. Parece larguísimo, pero está escrito en prosa y es fácil de leer. La apariencia casi infinita del mismo es porque transcribí los versos del libro respetando el formato original, de escribirlo corrido sería menos de una cuartilla. Más allá de ser un poema, es una excelente historia. Léanlo (así sea por consideración al esfuerzo que hice al transcribirlo todo) ¡Saludos!

La sandalia de Empédocles

1

Cuando Empédocles de Agrigento
hubo logrado los honores de sus conciudadanos
-y los achaques de la vejez-
decidió morir. Pero como
amaba a algunos y era correspondido por ellos,
no quiso anularse en su presencia, sino que prefirió
entrar en la Nada.
Los invitó a una excursión. Pero no a todos:
se olvidó de algunos
para que la iniciativa pareciera casual.
Subieron al Etna.
El esfuerzo de la ascensión
les imponía el silencio. Nadie dijo
palabras sabias. Ya arriba,
respiraron profundamente para recuperar el pulso normal,
gozando del panorama, alegres de haber llegado a la meta.
Sin que lo advirtieran, el maestro los dejó.
Al empezar a hablar de nuevo, no notaron
nada todavía; pero, a poco,
echaron de menos, aquí y allá, una palabra, y le buscaron
por los alrededores.
Él caminaba ya por la cumbre
sin apresurarse. Sólo una vez
se detuvo: oyó
a lo lejos, al otro lado de la cima,
cómo la conversación se reanudaba. Ya no entendía
las palabras aisladas: había empezado la muerte.
Cuando estuvo ante el cráter
volvió la cabeza, no queriendo saber lo que iba a seguir,
pues ya no le atañía a él; lentamente, el anciano se inclinó,
se quitó con cuidado una sandalia y, sonriendo,
la arrojó unos pasos atrás, de modo
que no la encontraran demasiado pronto, sino en el
momento justo,
es decir, antes de que se pudriera. Entonces
avanzó hacia el cráter. Cuando sus amigos
regresaron sin él, tras haberle buscado,
a lo largo de semanas y meses, poco a poco, fue creándose
su desaparición, tal como él había deseado. Algunos
le esperaban todavía, otros
buscaban ya explicaciones. Lentamente, como se alejan
en el cielo las nubes, inmutables, cada vez más pequeñas, sin
embargo,
sin dejar e moverse cuando no se las mira y ya lejanas
al mirarlas de nuevo, acaso confundidas con otras,
así fue él alejándose suavemente de la costumbre.
Y fue naciendo el rumor
de que no había muerto, puesto que, se decía, no era mortal.
Le envolvía el misterio. Se llegó a creer
que existía algo fuera de lo terrenal, que el curso de las cosas
humanas
puede alterarse para un hombre. Tales eran las habladurías
que surgían.
Mas se encontró por entonces su sandalia, su sandalia de
cuero,
palpable, usada, terrena. Había sido legada a aquellos
que cuando no ven, en seguida empiezan a creer.
El fin de su vida
volvió a ser natural. Había muerto como todos los hombres.

2

Describen otros lo ocurrido
de forma diferente. Según ellos, Empédocles
quiso realmente asegurarse honores divinos;
con una misteriosa desaparición, arrojándose
de modo astuto y sin testigos en el Etna, intentó crear la
leyenda
de que él no era de especie humana, de que no estaba
sometido
a las leyes de la destrucción; pero, entonces
su sandalia le gastó la broma de caer en manos de sus
semejantes.
(Algunos afirman, incluso, que el mismo cráter, enojado
ante semejante propósito, escupió sencillamente la sandalia
de aquel degenerado bastardo.) Pero nosotros preferimos
creer
que si realmente no se quitó la sandalia, lo que debió ocurrir
es
que se olvidaría de nuestra estupidez, sin pensar que
nosotros
en seguida nos apresuramos a oscurecer aún más lo oscuro
y antes que buscar una razón suficiente, creemos en lo
absurdo. Y la montaña, entonces
-aunque no indignada por aquel olvido ni creyendo
que Empédocles hubiera querido engañarnos para alcanzar
honores divinos
(pues la montaña ni tiene creencias ni se ocupa de nosotros),
pero sí escupiendo fuego como siempre-, nos arrojó
la sandalia, y de esta forma sus discípulos
-que ya estarían muy ocupado husmeando algún gran
misterio,
desarrollando alguna profunda metafísica-
se encontraron, de repente, consternados, con la sandalia del
maestro entre las manos;
una sandalia de cuero, palpable, usada, terrena.

Poemas y canciones,
Bertolt Brecht

jueves, marzo 15, 2007

Reflexión de la semana: 15/03/07

¡Hola a todos! Aunque ya estoy de vacaciones, estoy ocupado como nunca. Hace un par de semanas, después de mucho tiempo de espera, comencé el rodaje de mi segundo cortometraje: Suicidios C.A. Por eso he estado perdido de acá, pero no crean que los he olvidado. Espero terminarlo todo para Semana Santa y volver a la carga con el blog.

"... comprendí que no es sólo el mundo físico el que difiere del aspecto en que lo vemos; que toda realidad es acaso tan desemejante de la que creemos percibir directamente, como los árboles, el sol y el cielo serían por completo diferentes de lo que son si fuesen conocidos por seres dotados de ojos constituidos diferentemente que los nuestros o que poseyesen para ese menester otros órganos que no fuesen los ojos y que diesen otros equivalentes no visuales de los árboles, del cielo y del sol. [...] ¿Ocurría lo mismo en todas las relaciones humanas? ¿A qué desesperación podría llevarme esto un día si ocurría lo mismo en el amor? Ése era el secreto del porvenir"

El mundo de Guermantes,
Marcel Proust







Saludos desde el set

domingo, marzo 04, 2007

Consideraciones personales acerca de la traición...

En el top ten de las palabras más detestadas y que más daño causan a las personas, casi de primera y como antesala al resto de la lista, se encuentra la traición. A simple vista, su uso parece reducirse a términos como amistad, amor, país e ideales, pero la mentada expresión va mucho más allá, llega hasta confines que sólo aquel que la practica puede explorar. Muchos pensarán que son inmunes a ella, puede que para unos cuantos sea impracticable en ámbitos que para otros es natural, pero la verdad es que todos, en algún punto de nuestra vida, hemos traicionado a alguien o, en el peor de los casos, a nosotros mismos.

Según el diccionario, traición es la falta de lealtad que se debe tener por algo o alguien que deposito su fe en nosotros... Partiendo de esto, la palabra en cuestión sólo parece englobar a los demás y excluirnos a nosotros mismos. ¿Esto es posible?, no lo creo.
La verdadera naturaleza corrosiva de la traición sólo puede ser percibida por aquel supuesto cobarde que por un instante es valiente (hablo de una valentía extraña, incomprensible para aquel que es incapaz de practicarla, algo parecido al suicidio), observa todo lo que ha defendido por tanto tiempo y decide, con pesar, darle la espalda para entregarse a un momento, una palabra o a una acción que destruye por completo lo anterior. Por ende, el verdadero traidor, al igual que un asesino, está condenado por siempre a vivir con una doble cruz: la suya (por haberse traicionado a si mismo) y la de la persona o ideal que destruyó. Es el acto de flagelación máximo por recibir la peor condena: el tormento eterno de los demonios internos.

¿Qué tan fácil es traicionarnos a nosotros mismos? ¿Es sencillo traicionar a los demás? Las preguntas, al igual que las respuesta, varían dependiendo del enfoque. Para muchos es inaceptable fallarle a una pareja, otros prefieren sacrificar primero a un amigo antes que a ellos mismos. ¿Quién define qué es fallar o no? ¿Hasta que punto una mentira blanca no nos hace traidores? ¿Es aquel que miente por el bien de un ser amado un traidor? No existe una respuesta universal para esto. El único y mejor juez para determinar qué es traición y qué no es nuestra conciencia.

Todo en la vida es efímero: la confianza, el amor y la amistad, tardan años en nacer y se destruyen en segundos. La traición, en cambio, posee esa extraña cualidad de dilatar el tiempo de sufrimiento, acortar el tiempo de reacción para actuar y una vez echada las cartas sólo queda en nuestras manos el seguir viviendo bajo su yugo o no. Al igual que un conjuro que para ser destruido debe ser recitado al revés, para acabar con ella se debe tener el mismo valor que se tuvo para ejecutarla: hay que tomarla entre nuestras manos, ver en ella nuestro reflejo y afrontar las consecuencias del engaño. Para eso se necesita valentía... Por eso, a veces, los mayores valientes son aquellos que por su propia voz conocemos como traidores, honor que muy pocos pueden aspirar con la frente en alto.

¿Sabes cuál es la verdadera naturaleza de la traición? Que es traidora, que traiciona incluso a aquel que traiciona, y no tiene confines, como la sombra sobre el paisaje, empiezas por traicionar un amor, o un leve cariño, quiero decir, una cosa de nada, un gato por ejemplo, y acabas por llegar a ti mismo, pero tú no sabías que acabarías por llegar a ti mismo, pues entonces no hubieras dado el primer paso, y en cambio ese paso precisamente, una cosita de nada, que tan insignificante te parecía, se ha convertido en una catástrofe, en un aluvión, la riada te arrastra, tú braceas, braceas, no se puede nadar en la riada... ¿Me comprendes?"
Tristano muere, Antonio Tabucchi

PD: Pido disculpas a los lectores asiduos de mi blog por repetir la cita, pero -para mis efectos personales- es la mejor que tengo para este tema.

miércoles, febrero 21, 2007

Elegir y sacrificar

Hay palabras que sirven de espejo para ellas mismas; su reflejo es un concepto completamente diferente al original pero que se mantiene unido a éste por un hilo muy fino. De esta forma, se pueden relacionar acepciones y sentimientos tan dispares como amor y odio, amigo y enemigo, trabajo y descanso. Entre estas palabras cargadas de doble connotación, se encuentra una muy frecuente cuya dualidad solemos pasar por alto, me refiero a la palabra elegir.

Recuerdo que una vez leí (en Soy pésimo para los títulos, un cuento de Mag) que elegir a una persona es asesinar automáticamente a otra. Frase ambigua que al explorar a fondo lleva a una conclusión más interesante. Viéndose fríamente, cada elección que hacemos en nuestra vida implica, como requisito sine qua non, el sacrificio de algo. Si elegimos ir a un sitio, inmediatamente, sacrificamos otros posibles destinos, al elegir una carrera sacrificamos cientos, si elegimos a una chica nos olvidamos de las demás, si elegimos vivir un momento con una persona sacrificamos un instante al lado de muchas y así va una lista infinita: desde la decisión más banal hasta la más metafísica exigen por igual la elección de una cosa y el sacrificio de otra.

El problema principal de una elección es cuando se transforma en un sacrificio real. El elegir para almorzar entre pasta o carne no implica el sacrificio de un alimento, sólo la postergación del mismo... pero, ¿qué sucede cuando lo que se debe elegir involucra la perdida de algo para siempre? Cuando toca elegir entre la vida de la madre o un hijo, entre huir del país o morir por él. Hay elecciones/sacrificios que sería mejor no hacer, pero la mayoría se imponen nuestra vida delante de nosotros, al igual que la muerte, como algo ineluctable.

La gente que me conoce sabe que tengo una obsesión malsana con el tiempo. No es que quiera ser como Peter Pan, pero crecer y descubrir que la gente muere, que los amigos pueden pasar, que el amor no es eterno, que la naturaleza humana no es tan loable como pensábamos y que el futuro es hoy, es algo que asusta a cualquiera. La carrera, el trabajo, nuestra pareja, la casa, el dinero: todo se abalanza sobre nosotros, como una suerte de trampas donde cualquier paso en falso pudiese destruirnos por completo. El pulso no debe fallar, el avance implacable del tiempo pone su hoz sobre nuestro cuello y exige una elección en temas que nos parecían tan lejanos hace unos años atrás que la inmediatez de los mismos nos hiela la sangre.

Hay que ser inteligentes para elegir, pero el sacrificar requiere mucho más que eso: se necesita ser valientes para ello. Es como enfrentarnos al lado más oscuro de nuestro corazón, tomarlo entre las manos, reconocer nuestro reflejo y elegir que hacer con él. Erradas o no, las elecciones nos pertenecen. Si nos equivocamos, nuestro único consuelo será el habernos caídos por nuestra cuenta y no haber sido víctimas de la elección -o el sacrificio- de alguien más. Da miedo pensar en ello... Mag sostiene que no hay posibles elecciones, sólo La elección que, con o sin nuestro consentimiento, ya existía. Por mi parte, pienso que no hay nada mejor en este mundo que mirar la ruleta de la vida andar y apostarle todo al número que creemos ganador.

"... Después de todo, sólo se conquista el azar intentando adivinarle."
Las plumas del cuervo, Steven Lawrence

viernes, febrero 09, 2007

Crónica de un cuarto vacío

La palabra mudanza siempre tuvo para mí matices de irrealidad; llevo 17 años viviendo en el mismo edificio y en un apartamento tan inalterable como el pasar del tiempo. El imaginar una vida diferente (sin la bodega de al frente, sin la panadería de la esquina y sin los vecinos con los cuales no hablo -pero que forman parte del edificio al igual que el ascensor o las escaleras-, el plantearme llegar a otro estacionamiento y saludar a un vigilante diferente), es como pintarme en un cuadro surrealista. Hoy, acabo de descubrir algunos sinónimos que ignoraba de la famosa palabrita inexistente para mí. Al experimentarla, terminó traduciéndose en una suerte paradoja: alegría y tristeza, pasado y futuro, melancolía y esperanza. Dualidad presente en los mejores y peores -valga la dualidad, una vez más- sentimientos humanos...

Es rarísimo vaciar lentamente un apartamento que ha estado lleno de cosas por tantos años. Parece impensable deshacerse de esa mesita inútil cuya presencia, ahora que no está, cobra una importancia vital para el libre funcionamiento de todo. De igual forma, el calor insoportable que reinaba, ahora es reemplazado por un frío, casi sepulcral, que hace imposible la convivencia con los pocos muebles que quedan. Cajas van y vienen: libros, juegos, películas, papeles, más libros y juguetes esperan en suspensión criogénica de cartón para iniciar su nueva vida. Los objetos inservibles y muebles desgastados nos miran, sollozando, implorando no ser regalados o sacrificados; todo en la casa parece querer reencarnar en el nuevo hogar.

Gradualmente se comienzan a desdibujar los contornos del antiguo hogar. La convivencia se hace insoportable con las paredes vacías y el eco que atormenta al maximizar y repetir cualquier ruido. Ya no hace falta caminar con cuidado entre los muebles y adornos; ahora, hay un espacio tan grande que se comienzan a extrañar a esa silla con la que siempre tropezábamos en la penumbra y que servía de guía para llegar hasta la cocina.

Obviando lo general (la sala sin muebles, el baño con repisas vacías o la cocina sin cocina), lo más duro de la mudanza es cuando se debe vaciar el cuarto. Lentamente, día a día, se van sacando aquellos objetos inanimados que, paradójicamente, le daban vida: la cama donde tanto se soñó, la silla que servía para leer, la biblioteca que guardaba cientos de historias leídas y por leer, la mesita de noche que servía de deposito para revistas y películas. Los recuerdos se pasean como nunca, felicidad, tristeza, vida, muerte, amigos, amores, familia, música, anécdotas, momentos inolvidables; el mudarse es el mejor ejercicio de memoria que puede existir... ¿Cuántas cosas pueden contener 4 simples paredes? Despedirme de ellas es como dejar atrás una vida entera, casi como volver a nacer.

Los cambios siempre son buenos y más cuando se trata de una mudanza. No todo es melancolía, el comenzar de cero -organizar el espacio en función al presente, comprar ese mueble que no cabía en ningún lado o guindar ese cuadro que por tanto tiempo se guardó -, tiene sus ventajas. Emoción, expectativa, proyecciones a corto plazo y una renovada vida por delante le esperan a los apartamentos. Sólo espero que el heredero de mis 17 años de recuerdos sepa sacarles provecho a estas paredes que por tanto tiempo fueron parte de mi vida. Por mi parte, tengo tantos planes para mi nuevo hogar que de sólo pensarlos una sonrisa borra los restos de nostalgia en mi rostro...

¡Nos leemos en mi nuevo hogar!


PD: no huyo del país, sólo me mudo a otro municipio =p.

miércoles, enero 31, 2007

Mudanza una vez más... ¡Regresando!

¡Hola a todos! No crean que me he perdido de nuevo y sin razón. Mi desaparición está plenamente justificada: organizaba mi mudanza a blogspot una vez más. Sí, luego de tantos rollos con WordPress, decidí regresar a mi antiguo domain, después de todo, ya estoy acostumbrado a postear acá y con esta cosa del beta el diseño del blog se simplifica muchísimo. Mi gran motivo para mudarme era el no poder clasificar mis post ni poder tenerlo todo ordenado por fechas; ahora, gracias a la tecnología de Blogger -valga la cuña-, por fin puedo tener toda la info como Dios manda.

Como podrán ver, he organizado todos mis posts por categorías y fecha, subí los que puse en el dominio anterior, arregle los links, medio actualice mi perfil y demás cosas que, aunque nadie note, me hacen feliz =p. Esto tomó bastante tiempo y entre la universidad, los cursos y demás cosas que no vienen al caso, la mudanza fue tan lenta como una compu con dial-up intentando ver un largometraje en youtube.com. Pronto estaré completamente de regreso, en 2 semanas salgo de la universidad y podrán leerme como debería ser -una vez por semana, como cualquier Magazine respetable. De momento, me despido con una cita decente que les devuelva el tiempo que gastaron en leerme y colocando mi fotico nueva para el perfil, ¡Saludos!

"Se ha dicho que el silencio es una fuerza; en otro sentido lo es, terrible, cuando está a disposiciónde aquellos que son amados. Acrece la ansiedad del que espera. Nada nos incita tanto a aproximarnos a un ser como lo que de él nos separa, y ¿qué muro más infranqueable que el silencio? Se ha dicho también que el silencio era un suplicio capaz de volver loco a quien estaba condenado a él en prisiones. Pero ¡qué suplicio, mayor aún, que el de guardar silencio, el de soportarlo de parte de aquel a quien se quiere!"
El mundo de Guermantes,
Marcel Proust