miércoles, diciembre 07, 2005
Reflexión de la semana: 7/12/05
"Grandes masas de gente nunca son responsables de lo que hacen. Obran bajo el imperio de instintos que no pueden controlar. También ellos, los patriarcas, los profesores, tienen que luchar con infinitas dificultades, infinitos estorbos. De algún modo su educación era tan deficiente como la mía. Había engendrado en ellos fallas no menos grandes. Es verdad que tenían dinero y poder, pero a costa de hospedar en su pecho un águila, un buitre, que no cesaba de arrancarles el hígado y de sacarles de raíz los pulmones; el instinto de posesión, la furia adquisitiva que los impulsa a codiciar infinitamente los campos y los bienes ajenos, a dibujar fronteras y banderas, a fabricar barcos de guerra y gases tóxicos, a ofrecer sus vidas y las de sus hijos. Pasen ustedes bajo el Arco del Almirantazgo (yo había llegado a ese monumento) o alguna otra avenida dedicada a trofeos y a cañones, y piensen en la clase de gloria que se celebra ahí. O miren en el día de sol al corredor de bolsa y al procurador metidos en su casa para ganar dinero y más dinero, cuando se sabe que 500 libras al año lo mantienen a uno vivo en el sol. Qué desagradable es tener que mantener esos instintos, reflexioné."
Virginia Woolf, Un cuarto propio
sábado, noviembre 19, 2005
Sobre el poder...
Virginia Woolf, Un cuarto propio
lunes, noviembre 14, 2005
Reflexión de la semana: 14/11/05
Irvine Welsh, Trainspotting
jueves, noviembre 03, 2005
La sociedad y la vida en Trainspotting
Toda la vida he sostenido una postura, digamos, un poco radical en contra de la sociedad, la iglesia y todas las instituciones que forman aquello que muchos llaman "realidad". No soy nihilista, ni anarquista, mucho menos ateo, pero no puedo evitar estar en desacuerdo con toda la basura que se ha creado para obligarnos a pensar y actuar de cierta forma. Odio que la iglesia, los gobiernos y la gente nos impongan cánones obsoletos y sin sentido sólo para mantenernos bajo control... bajo su control. La vida es una sola, la sociedad, en cambio, es casi eterna. Es verdad que las sociedades y los gobiernos caen, pero también es cierto que tarde o temprano terminan renaciendo en algo, muchas veces, peor a lo que antes eran. La evolución existe, pero sólo dentro de nosotros, únicamente en nosotros. No hay que salir a quemar cauchos e iglesias para arreglar las cosas; buscar aprobación en otras personas es inútil también. Esta vida es una sola, y lo único que nos debe importar es estar bien con la sociedad que regimos nosotros mismos: la de nuestra mente y nuestro corazón. Sólo si nuestra pequeña sociedad interna funciona podremos arreglar el caos de nuestra "realidad".
"La sociedad inventa una lógica falsa y retorcida para absorber y canalizar el comportamiento de la gente cuyo comportamiento está fuera de los cánones mayoritarios. Supongamos que conoces todos los pros y los contras, sabes que vas a tener una vida corta, estás en posesión de tus facultades mentales, etcétera, etcétera, pero sigues queriendo utilizar el caballo -heroína-. No te dejarán hacerlo. No te dejarán hacerlo, porque lo verían como una señal de su propio fracaso. El hecho de que simplemente elijas rechazar lo que tienen para ofrecerte Elígenos a nosotros. Elige la vida. Elige pagar hipotecas; elige lavadoras; elige coches; elige sentarte en un sofá a ver concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu, atiborrándote la boca de puta comida basura. Elige pudrirte en vida, meándote y cagándote en una residencia, convertido en una puta verguenza total para los niñatos egoístas y hechos polvos que has traído al mundo. Elige la vida.
Pues bien, yo elijo no elegir la vida. Si los muy cabrones no pueden soportarlo, ése es su puto problema. Como dijo Harry Lauder, sólo pretendo continuar así hasta el final del camino..."
Irvine Welsh, Trainspotting
lunes, octubre 24, 2005
Reflexión de la semana: 24/10
“… la pregunta se las traía, porque en efecto era una pregunta inocente como ella sola pero, también precisamente por eso, extremadamente peligrosa, pues revelaba que Victoria se interesaba por mí, y eso convertía a la pregunta en algo tan grande como un toro alado; una pregunta con pies y cabeza, alas y rabo, y orejas que cortar, es decir, algo muy parecido al amor, que es también en el fondo una gran pregunta y algo tan directo e ingenuo como extremadamente peligroso”
Enrique Vila-Matas, Suicidios ejemplares
martes, octubre 11, 2005
Reflexión de la semana: Sobre el amor...
“Yo creo que Fernando se enamoró deliberadamente de ese tipo de amor que nos hace pasarlo muy mal porque lo guardamos en secreto y nunca somos (y estamos seguro de que nunca lo seremos) correspondidos, lo cual en el fondo es todo un alivio, porque es terrible que te quieran…”
Enrique Vila-Matas, Suicidios ejemplares
sábado, octubre 01, 2005
¿Quién jala el gatillo?
Como todos sabemos, las relaciones humanas son complejas y nosotros las hacemos aún más difíciles. Desde amigos hasta novios; cada vez que dos personas se juntan siempre existe una especie de ligamento -a veces extraño, otras no- que las mantiene unidas. La esencia del mismo puede ser cualquier cosa. Todos hemos visto como sentimientos tan dispares como el amor y el odio pueden unir a dos personas; esos casos donde la chica es perfecta y, por alguna extraña razón, no se separa del chico que le monta cachos y barre el piso con ella. Sería inútil buscarle un por qué a esas relaciones: su explicación está en un nivel sentimental que no entiende lógica.
Para nadie es un secreto que somos, en mayor o menor medida, egoístas por naturaleza; dicha afirmación es un hecho totalmente comprensible por ese instinto de protección que tenemos, eso que nos frena a dar mucho y ponernos en peligro de ser heridos. Cuando nos enamoramos -con todo nuestro corazón, mente y alma- el egoísmo desaparece; nos quedamos sin barreras ni defensas y, justo en ese instante, nos convertimos en los seres más vulnerables sobre el planeta.
El problema reside en que, de un tiempo para acá -y no soy el único que lo dice-, las relaciones entre las personas, sobre todo del tipo amoroso, se han vuelto más difíciles de lo que eran antes. ¿Razones aparentes?, podría citar decenas. Las más sonadas serían la falta de compromiso -actitud que está en boga últimamente-, el miedo a ser herido o dar demasiado y, la favorita de todos, la desconfianza por el género masculino o femenino -depende del caso, claro está-.
"Todos los hombres son unos perros y todas las mujeres son unas regaladas", se han vuelto frases habituales en nuestro día a día ¿Por qué tanta desconfianza hacia el sexo opuesto? Cuando dos personas establecen una relación, por cientos de factores internos y externos, siempre tienden, en algún punto, a hacerse daño. El problema viene en que últimamente la gente se está haciendo más daño que antes. Las relaciones se han vuelto una especie de guerra: mi pareja me hace la vida de cuadritos pero yo se la hago peor; es como una prueba de resistencia y aquel que sufra menos -o que pisotee más al otro- es el que gana.
Luego de esa batalla campal, el derrotado -a veces sin siquiera tomarse un tiempo para recuperar energías- entabla otra relación... otra guerra que sin duda alguna va a ganar. Ese soldado herido, una vez que ha sido pisado e insensibilizado, tiene como siguiente objetivo pisar y destruir a alguien, repetir esa conducta, esa estrategia con la que lo hundieron; sólo así el derrotado puede sonreír de nuevo, vengándose de un inocente -o de otro combatiente-, alimentando ese circulo de guerras sustentadas bajo el axioma de "Si te hicieron sufrir, tienes derecho a hacer sufrir" ¿Es que acaso el dolor nos da licencia para destrozar a otros?
¿Qué ganamos con esa malsana competencia de ver quién resiste más? La seducción no queda atrás, ha pasado de ser el arte de conquistar a otra persona ha convertirse en una especie de subasta donde los concursantes, en vez de dar su mejor apuesta, se atacan dando demostraciones cada vez más fuertes sólo para intimidar a su competidor; así, en esa constante lucha dejan de seducirse entre sonrisas para hacerlo con apuestas obscenas, carentes de cualquier sentido, todo con el único fin de "ver qué puede pasar" -otro modismo que no puede omitirse en nuestra jerga diaria-.
Todos hemos sufrido en esta vida. Cada uno de nosotros ha sido dañado en algún punto; puede que unos más que otros, pero nadie, lastimosamente, puede escapar de sufrir en este mundo. El problema es que el dolor no nos da derecho a destruir la vida de otra persona. El ser engañado no me da permiso a engañar a otros; si te hieren y tú respondes dañando a otra persona... ¿cómo pretendes detener este círculo vicioso de dolor en el que todos estamos metidos? Si una vez alguien fulminó tu corazón aniquilándote por completo... ¿serías capaz de jalar el gatillo y destrozar a alguien? Si seguimos dañando a la gente, jalando el gatillo a diestra y siniestra, nada en este mundo va a mejorar, al contrario, nos sumiremos en una guerra que terminará destruyendo lo más bello que tenemos: el amor.
viernes, septiembre 23, 2005
Viviendo de citas...
De momento les dejo otra reflexión para mantener vivo el espacio y así no perder la costumbre de escribir acá. Espero que les guste...
"Pero nadie puede hacer nada contra los sentimientos, ahí están y escapan a cualquier censura. Uno puede reprocharse tal acto, tal palabra pronunciada, pero no puede reprocharse un sentimiento, simplemente porque no tiene poder alguno sobre él"
La lentitud, Milan Kundera
viernes, septiembre 16, 2005
Reflexión de la semana: la soledad...
Espero que para la semana que viene ya pueda publicar algo mío; en teoría esa semana empezaré a grabar -si Dios quiere- y si el corre corre me lo permite, terminare algún post que tengo pendiente. De momento me despido con una reflexión muy interesante sobre mi tema favorito: la soledad. Unos le temen, otros la disfrutan, unos cuantos la necesitan; sea cual sea la tendencia de la persona, admítalo o no, a nadie le gusta estar solo y aunque muchos vivan así: todos en mayor o menor medida le tememos a la soledad.
“Nadie obtiene nada que no haya estado persiguiendo, y yo había ido a ese manicomio precisamente buscando la confirmación de una gran sospecha: la de que la soledad es imposible, pues está poblada de fantasmas.”
Suicidios ejemplares, Enrique Vila-Matas
lunes, septiembre 12, 2005
Todavía vivo...
Excluyendo el trabajo, mi salud va de mal en peor. Primero me torcí el pie -en una circunstancia muy tonta-, tengo un esguince de segundo grado lo cual me dejo una semana en cama y ahora me tiene un poco "limitado". Por si fuera poco, pasé un par de días con fiebre, dolor de cabeza y huesos insoportable; los exámenes de sangre arrojaron que tengo dengue. En pocas palabras: entre el pie, el dengue, el stress del cortometraje y mis ánimos por el suelo, no he escrito mucho que digamos. Además, pienso borrar mi computadora y arreglar todos mis archivos me ha llevado semanas. Podría enumerar otros factores que me han mantenido alejado de acá pero estoy seguro que ninguno de ustedes entra aquí a leer detalles de la tragicomedia que llevo por vida.
Quería volver con un ensayo que llevaba rato escribiendo, por los factores antes mencionados tendré que dejarlo para la próxima. Sólo para revivir el espacio y obligarme a mi mismo a escribir he decidido dejarles un fragmento de una novela. Prometo volver pronto o al menos seguir alimentando mi blog de alguna forma; no duden en pasar, al menos, una vez por semana a saludarme.
“Y así, el pasado no es algo cristalizado, como algunos suponen, sino una configuración que va cambiando a medida que avanza nuestra existencia y alcanza su sentido verdadero en el instante en que morimos, cuando ya para siempre quedará petrificado”
Abaddón el exterminador, Ernesto Sabato,