miércoles, enero 16, 2013
Taller de Cine Guerrilla en VIART 2013
Trabajé durante 5 años en VIART, primero como asistente, luego como Coordinador de talleres. Fue una experiencia mágica, hasta el sol de hoy, de las mejores que he tenido en mi vida. En VIART tuve la oportunidad no solo de aprender de primera mano de muchísimos cineastas que todavía hoy conozco y respeto, también pude formarme como persona y profesional. Más allá de los talleres, la dinámica con los talleristas (nada nutre más que pasar una semana viviendo con directores y guionistas, hablando de películas afines, aprendiendo de su forma de ver la vida y el cine) y toda la movida del festival, VIART fue el primer espacio que me conectó con el medio cinematográfico y por eso le estaré eternamente agradecido.
Dejé la Coordinación de talleres (por mi trabajo, las clases, etc), pero no he dejado de poner mi granito de arena: tengo 3 años colaborando como tallerista. Es muy gratificante formar a la gente así como yo me formé en el festival e inyectarles algo de la "magia" que fue vivir la experiencia de estar allí. En el siguiente enlace les dejo más información al respecto. Pueden compartirlo y revisar las otras actividades que tiene VIART (como proyecciones de cortos, la premiación, etc)
http://www.festivalviart.com/semana/15/taller/
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lunes, enero 14, 2013
Lo mejor del mes: Diciembre 2012
Lo mejor en cartelera:
Ralph el demoledor (Wreck it Ralph)
Dirigida por: Rich Moore
Escrita por: Phil Johnston y Jennifer Lee
Género: Comedia
Duración: 108 minutos
Desde su trailer Wreck it Ralph se convirtió para mi en una de las películas más esperadas del año: una historia acerca de videojuegos sin basarse en ninguno existente y, al mismo tiempo, usando personajes de franquicias archiconocidas (Street Fighter, Sonic, Pac-Man, Mortal Kombat, etc). El plot es sencillo, Ralph es el villano de un juego de Arcade en 8bits, todos los días es derrotado por Felix El Reparador y denigrado por los habitantes del videojuego. Cansado de los maltratos, Ralph se embarca en una aventura para conseguir una medalla y probar que a pesar de ser el malo también puede ser bueno. Así, comienza una aventura donde encontraremos personajes inolvidables como Vanelope, una niñita que es un "glitch" en su juego y quiere probarle a los demás que también puede participar y Calhoun, una atormentada militar de un juego violento y en Alta Definición que desea evitar la propagación de un virus. Una película que más allá de entretener y sacar carcajadas habla de algo tan complicado como la aceptación de uno mismo (pesé a cómo la sociedad te pueda ver) y cómo lo "bueno" y lo "malo" son más un punto de vista que una verdad absoluta. Como diría Ralph "Soy malo y eso es bueno".
Lo mejor: el universo creado por la película, las animaciones en 8bits al final.
Lo malo: a pesar de ser muy buena, tenía material para trascender al Olimpo como Wall-E, Up o Ratatouille
Lo mejor en DVD:
Extraterrestre
Dirigida por: Nacho Vigalondo
Escrita por: Nacho Vigalondo
Género: Comedia
Duración: 100 minutos
Si no conoces a Nacho Vigalondo, te recomiendo que comiences a checkar sus cortos por YouTube (7:35 de la mañana, Domingo, Marisa) y ver Los Cronocrímenes -su primera película. Vigalondo no es para todo el mundo, son de esos directores "raros" que puedes amar u odiar y Extraterrestre es así. La película comienza con Julio despertándose en el apartamento de Julia, una chica que conoció la noche anterior en una fiesta. Todo parece normal (momentos incómodos, una despedida inminente) hasta que se dan cuenta de que las calles están vacías y descubren que hay invasión extraterrestre en curso que obligó a todos a abandonar la ciudad. Luego aparecen otros personajes completamente extraños como el vecino stalker y friki de Julia y su novio demasiado simpático y paranóico. Los cuatro cenan y durante la conversación de sobremesa, gracias a un mal entendido, comienzan a ponerse paranóicos pensando que alguno de ellos es un extraterrestre infiltrado. Bajo esta excusa se desencadenan una serie de situaciones completamente extrañas y graciosas que te mantienen en vilo preguntándote entre cada carcajada hacía dónde demonios va esta película.
Lo mejor: Su humor particular. Sus momentos incómodos y situaciones traídas por los cabellos.
Lo malo: No es para todo el mundo, tienes que conocer a Vigalondo para disfrutarla por completo.
El mejor libro:
El sanatorio de la clepsidra - Bruno Schulz
A pesar de su corta presencia en el mundo de las letras (sólo dos libros, debido a que un nazi le disparó en la nuca en un campo de concentración), Schulz es considerado por muchos un escritor de culto y con toda la razón del mundo. Describirlo sería como una mezcla inusual entre Kafka (por el realismo mágico y misticismo), Proust (por su descripción detallada de cosas sublimes, su mitología creada en base a sus memorias infantiles) y Carpentier (por la densidad de su universo narrativo rico en referencias históricas y culturales). Por ende, su lectura no es sencilla, pero una vez que te sumerges en él es algo imparable, casi como una avalancha de nieve (robándome el símil que usó Capote para describir la lectura de En busca del tiempo perdido). El sanatorio de la clepsidra es un híbrido extraño, y al igual que Las tiendas de canela fina, puede considerarse como un libro de cuentos con cierto hilo narrativo que por momentos hace pensar que es más una novela seccionada por capítulos que un libro de relatos dispersos. Como la antología que recoge toda la obra de Schulz, Madurar hacia la infancia, su literatura habla de su niñez y del inagotable mundo mágico que se encuentra en ella. Desde la fascinación por el albúm de estampillas de un amigo (que describe y mitifica como si se tratase de la Cábala), hasta la descripción de la Primavera como si se tratara de una epopeya, Schulz hila cada párrafo con una prosa tan poética que hay pasajes enteros cuya belleza se iguala a cualquier poeta de los grandes. Schulz es de los pocos escritores que te embriagan con su prosa más que cautivarte con su artificio narrativo. Una parada obligada para cualquier poeta o escritor.
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sábado, enero 05, 2013
Un poco de Schulz
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martes, diciembre 25, 2012
Madurar hacia la infancia
Regreso sin ánimos de ordenar, sin querer controlar o crear una rutina, casi como el primer día que abrí mi blog: para ver qué pasa. Muchas cosas ocurren en mi vida que apuntan al pasado, a la nostalgia, a esa energía primigenia que el tiempo y las responsabilidades terminan encerrando. Quisiera ver esta sed de regresar como un acto de sincronicidad, como una respuesta natural a toda la onda nostálgica que me ha impregnado en los últimos meses (libros, música, trabajos y hasta juegos), a ese proceso de "madurar hacia la infancia" del que habla Schulz en cada cuento. ¿Y qué sentido tiene dormir una hora menos escribiendo acá?, ninguno, al igual que tampoco lo tienen las horas de juego cuando éramos niños en esas tardes infinitas que hoy se pierden en el tráfico de nuestra caótica ciudad. Justamente por eso, porque en una vida llena de responsabilidades, de deadlines y apuestas altas, hace falta un espacio donde pueda recordar quién era y quién soy.
Me despido con una cita de Schulz, la misma que me despertó de mi letargo.
"Los sucesos ordinarios están alineados en el tiempo, permanece enhebrados en su curso como en un hilo. Allí tienen sus antecedentes y sus consecuencias que, apretujándose, se pisan los talones sin parar, sin cesar (...). Más, ¿qué hacer con los acontecimientos que no tienen su propio lugar en el tiempo, los acontecimientos que llegaron demasiado tarde, cuando el tiempo ya había sido distribuido, compartido, descompuesto, y ahora se hallan suspendidos, no clasificados, flotando en el aire desamparados y errantes? ¿Acaso el tiempo es demasiado insignificante para estos sucesos?" El sanatorio de clepsidra - Bruno Schulz
domingo, julio 31, 2011
Ataque de lucidez al amanecer
Hay 2 cosas que jamás toleraré como lector: los malos escritores y los malos lectores. Lastimosamente, el mundo está cada día más y más plagado de ellos. Lo único bueno es que se puede erradicar esta desgracia de una manera muy sencilla: cerrando sus libros para siempre.
Sólo le pido a Dios una cosa como escritor: sálvame de caer en el cliché de mi generación. Prefiero ser de por vida un lector o tener 2 o 3 cuentos publicados en alguna antología; de hecho, prefiero ser un Bartleby. El mutismo absoluto se me antoja mil veces mejor que pasar a ser parte de las filas de escritores que se creen “irreverentes” por poner en una novela groserías, que se perfilan como radicales y terminan vendiendo las mismas verdades que cualquier Coelho (pero pintándose como si fuesen la reencarnación de Kerouac… sin siquiera haberlo leído). Escritores que se creen cronistas de su época por utilizar escenarios y guiños conocidos hoy, pero que el tiempo devorará en un par de años.
No hay nada peor que venderse como un “chico malo” y escribir “culo, teta” para terminar describiendo el amor con mariposas en el estómago y demás lugares comunes. Señores, por lo que más quieran, dejen de escribir. Sus libros en los anaqueles sólo dispersan a los lectores y terminan alejándolos de la buena literatura.
Por lo que más quieran, lean. Lean hasta que les sangren los ojos. Pero lean de verdad. Nada de Gabo o gente conocida: lean lo que los escritores leen. Lean gente muerta, con décadas o siglos de distancia entre ellos y ustedes. Lean con conciencia, intenten entender qué es lo que los hace flipar de un libro o por qué demonios después de tanto tiempo los griegos siguen teniendo la razón en todo. Lean y descifren paradojas como “¿por qué ya nadie sabe quién es Bruno Schulz si es tan bueno?”. Se darán cuenta que por mediocres como ustedes es que la literatura -y el mundo- se nos está yendo al carajo.
Por eso lean y quédense en silencio. Y si van a decir algo, por amor a todos los cielos, que sea algo que valga la pena escuchar.
jueves, mayo 19, 2011
Nueva presentación de "Fiesta de la ficción"
Los escritores -valga la redundancia- escribimos todo el tiempo. Aunque no toquemos ni una tecla, estamos escribiendo constantemente en nuestra cabeza, versionando todo lo que nos sucede. Sea en una servilleta, una libreta o en el celular (mi sucedáneo por excelencia de ambos), escribimos diálogos, ideas, escenas o detalles para después sembrar en alguna noche esa semilla de la que podría nacer algún milagro que sea digno de compartir con otros. En esta eterna escritura y reescritura me encuentro ahora. Una tontería como comer un helado, reescrita en nuestra cabeza, usando palabras específicas, toma cierta importancia.
“Ella comía su helado de manera obsesiva, hundía la paleta hasta el fondo del recipiente como si escarbara en búsqueda de alguna verdad sepultada en el tiempo. Observaba con toda la atención del mundo el proceso y una vez llegado el fondo retraía la paleta a toda velocidad hasta su boca, como si de aquello dependiera su vida. Estaba completamente abstraída en aquella tarea y yo temía por ella: parecía que al terminar la última onza de aquel elixir fallecería. Sólo me consolaba que su muerte sería una apacible despedida con sabor a tiramisú y topping de chocolate... sin ánimos de sonar suicida, ¿quién podría resistirse a pasar al Hades de esa forma?”
Los escritores escribimos en lugares casi designados para nosotros: parques, cafés, en la soledad de un cuarto, en la cama, en un escritorio. De eso existe muchísimas escenas en el cine y creo que retratar esa típica imagen del escritor con lentes, fumando, tomando café (lo licor) en la medianoche sería un cliché. De lo poco que se habla es de los lugares no habituales para escribir: en la espalda desnuda de una mujer, a mitad de una clase, mientras se come, en el cine, en la clínica, o, como ahora me encuentro, en un bus.
Es tarde, todos los pasajeros duermen, el autobus pasa a toda velocidad por una carretera que se perfila infinita. Me duele el cuerpo: tengo más de 3 horas sentado y pasarán unas 3 más antes de llegar al hotel. Si se hiciera un plano general del autobus se vería un grupo de personas como en trance -ojos cerrados, boca abierta, frente mirando al cielo- y una luz iluminando a una suerte de monje con capucha. La cámara se acerca y consigue a un chico tecleando frenéticamente en su computadora. Lo que sigue es cliché: lentes, cara de trasnochado y mueca de concentración. Puedo llegar a ser el estereotipo de escritor, lo único que puedo tener en mi defensa es que no me tomo demasiado en serio y eso me resta esa aura de “solemnidad” que todo escritor tiene. Me hace humano. Repetitivo. Terrenal. Tal como soy, como ustedes, como todo.
Desde hace rato buscaba excusas para revivir mi blog, pero ya saben que mi círculo vicioso amor-odio con el trabajo me separa de este espacio. Igual, conseguí una excusa que se transformó en un MUST y aquí estoy (además, estoy de viaje, como en mi último post, así que eso me inspira)
El próximo viernes, 27 de mayo, en la "Feria de lectura de Chacao", en el salón Obelisco, a las 8pm, se presentará por segunda vez la antología “Fiesta de la ficción”, donde tuve el honor de participar junto con otros 20 escritores, compañeros de Peña desde hace 4 años. Por segunda vez, tendré el privilegió de dar unas palabras para presentar el libro (junto con nuestro mentor, Sael Ibañez y el editor del libro, Bernardo Infante de BID & CO; además, un par de compañeros leerán relatos cortos que se encuentran en la antología). Valga la cuña para invitar a los lectores de Blue Fields al evento.
... Y como hoy estoy multi-task, aprovecho para desenterrar una entrevista que me hicieron en RCR junto con otros escritores de la antología. Esto fue en diciembre, en el programa Librería Sónica de mi querido amigo y compañero de blog Jason Maldonado. La conversación fue bastante relajada: hablamos del libro y nuestras preferencias literarias, leímos fragmentos de nuestros cuentos, nos reímos (en pocas palabras, todo lo que una conversación debe tener para no aburrir). Acá les dejo el link para que nos escuchen y los espero el viernes 27 de mayo en la presentación de la antología. Pueden invitar a quienes quieran, la idea es hacernos porras jeje.
Entrevista Fiesta de la ficción, aquí

viernes, abril 01, 2011
Apologías y tribulaciones de un viajero
viernes, marzo 25, 2011
Porque me dio la gana
viernes, octubre 22, 2010
Poema del mes (octubre) y Fiesta de la ficción
¡Hola a todos! Aprovecho la excusa de colgar un poema para revivir el espacio y hacer algo de publicidad. Este sábado 23 de octubre en el Centro Cultural Chacao (detrás del Centro Comercial Lido), a las 11am se realizará el bautizo de la antología de cuentos Fiesta de la ficción. En el libro participan una veintena de autores (algunos publicados, otros ganadores de premios y unos cuantos inéditos), entre ellos está su servidor con un relato que escribí hace unos cuantos años atrás. Si no pueden asistir, el libro ya se encuentra a la venta en varias librerías (en las Alejandría, Noctua, Templo interno, El Buscón, entre otras). En varios periódicos y sitios web han rondado un par de reseñas del libro, al final les dejo algunos links para que se enteren a ciencia cierta de qué va esta recopilación de relatos. Después de esta breve digresión los dejo con el Poema del mes de nuestra querida Emily.
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jueves, septiembre 30, 2010
El poema del mes (septiembre)
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