martes, abril 22, 2014
Sabiduría Holmesiana #3
Sherlock Holmes, Arthur Conan Doyle
lunes, abril 14, 2014
El fin de semana más oscuro de mi vida + Sabiduría Holmesiana #2
Desde hace años tengo problemas con la vista, a los 17 me salió una lechina dentro de un ojo (sí, dentro del ojo) lo que hizo que mi fotosensibilidad se acentuara. ¿El resultado?, un ojo parcialmente gris y la condena de usar lentes de sol todo el día hasta que el sol se oculta. Al principio te hace sentir cool, luego se vuelve parte de tu estilo y al final te lamentas no poder vivir ciertas cosas como ver a la chica que amas sin un filtro delante de tus ojos en plena puesta de sol. A pesar de esta tensa convivencia perenne con la vista, siempre me digo que nada más puede sucederme a mí.
Comenzó hace una semana atrás. Tenía días sintiendo algo dentro de mi ojo. Una molestia, algo que no me permitía enfocar bien. Se lo achaqué al exceso de trabajo, pocas horas de sueño y todas las bombas lacrimógenas que han lanzado por Chacao (como muchos sabrán, todas las noches desde hace semanas los manifestantes se pelean con la GNB trayendo como consecuencia destrozos en el Municipio y decenas de bombas que respiramos los habitantes de gratis). Los días pasaron y mi ojo sólo empeoró.
El viernes pasado decidí ir de emergencia al oftalmólogo. Luego de una expresión severa y mis testículos subiendo a mi garganta me dio el veredicto: gracias a las bombas lacrimógenas estoy perdiendo las células de la cornea (más de un ojo que de otro). El doctor me dijo que se regeneran, que el problema es si no me cuido porque podrían afectar la retina y ahí si el cuento es dramático y no estaría escribiendo este post. Debo acotar que las bombas que lanzan son cerca de mi casa, repito, cerca porque no puedo imaginarme qué sería de mí si fuese literalmente en mi calle.
El diagnóstico se materializó en un fin de semana con los ojos cerrados por completo, en cama, en la oscuridad total. Desde el viernes en la tarde hasta el lunes a las 9am. Lo que muchos tomarían como una cura de sueño o unas vacaciones ideales, para mi fueron una pesadilla. Tres días sin leer. Sin ver películas. Sin escribir. Sin salir del cuarto. Sin videojuegos. Sin ver a nadie. Sin editar. Sin estudiar. Entendí porque ciertos prisioneros pierden la cordura cuando los mandan a la celda de aislamiento. Intenté escuchar música, pero después de 4 discos comienzas a desesperarte. Probé con los audiolibros y descubrí que todos son una mentira (al menos con los que me topé, más allá de estar mal actuados y musicalizados, no se parecen en nada al texto original, son como una especie de versión radio novela de la obra). El tiempo pasó lento, a cuenta gotas hasta llegar al día de hoy.
El oftalmólogo me encontró mejor, a pesar de eso sigo perdiendo células. Me mandó gotas por varios meses (y cada 4 horas), trabajar menos, dormir más y que mi recuperación igual está sujeta al flujo de bombas lacrimógenas por mi zona. En un mes tengo chequeo, pero ya hoy puedo abrir los ojos, escribir y leer lo cual me hace sentir completamente libre. Hoy tecleo estas líneas feliz de que sean una anécdota de un terrible fin de semana y no de una realidad sostenida. Pienso en Borges mientras perdía la vista y se me hiela la sangre, ¿cómo demonios hizo para sobrevivir? Le leían. Dictaba sus cuentos. Pero sólo pensar en que mi encierro podría durar más de un fin de semana me arrastraba a la peor de las locuras. Si antes amaba a Borges, hoy lo amo y respeto el doble. Escribo estas líneas para mí porque sé que nadie me lee y para reafirmar que, definitivamente, nunca se sabe lo mucho que necesitamos ciertas cosas hasta que no las tenemos.
Me despido con una frase de Sherlock que cuando leí hace meses atrás me hizo pensar en "joer, soy así"... pero cuando literalmente estuve un fin de semana inutilizado entendí el peso de la misma porque la viví en carne propia.
"Mi mente se rebela contra el estancamiento. Déme problemas, déme trabajo, déme el criptograma más abstruso o el análisis más intrincado, y me sentiré en mi ambiente. Entonces podré prescindir de estímulos artificiales. Me horroriza la aburrida rutina de la existencia. Tengo ansias de exaltación mental. Por eso elegí mi profesión (...) Dejar que el cerebro funcione sin tener material suficiente para trabajar es como poner a toda marcha un motor: acaba haciéndose pedazos"
Sherlock Holmes - Sir Arthur Conan Doyle
lunes, abril 07, 2014
Sabiduría Holmesiana #1
lunes, marzo 31, 2014
El último saludo a Sherlock Holmes
Desde hace varios años venía siguiéndole la pista al detective más famoso de la literatura, pero su lectura parecía un caso imposible de resolver. Sir Arthur Conan Doyle fue tan prolifero con su personaje que hoy en día es muy difícil conseguir las 4 novelas y los 56 relatos que componen todo el canon holmeasiano. Hay varias recopilaciones dispersas de sus relatos, Estudio en escarlata y El sabueso de Baskerville son de las pocas novelas que hoy se pueden conseguir en una que otra librería; pero como cualquier lector que se respete, me negaba a leer una sola página de Sherlock Holmes hasta no tener todo lo que se había escrito de él.
Pasaron los años y me resigné a no leer a Sherlock. Total, siempre hay muchos libros pendientes por explorar y la lista de espera nunca deja de crecer. Hasta que un día conseguí en una librería común y corriente de la ciudad un volumen de un poco más de 1600 páginas, tapa dura, de editorial Cátedra titulado Todo Sherlock Holmes. Una edición de lujo con comentarios, cronología de las aventuras de Holmes, biografía de los personajes principales, anotaciones para cada uno de los casos y demás información extra que suele ser el deleite de muchos lectores (algo así como cuando un cinéfilo ve el making of de su película favorita: esto le suma un valor agregado a su experiencia cinematográfica). Sin dudarlo, gasté mi sueldo de ese mes -sin dolor, como debe ser cada vez que se paga por libros- y me lo regalé de cumpleaños.
Como era de esperarse, la lectura de Holmes no fue inmediata y luego de comprarlo tuvieron que pasar unos cuantos meses hasta que una madrugada decidí colocarlo en mi mesa de noche. Desde ese momento, intuí que su presencia no se iría tan rápido de mi vida como cualquier otro libro. Lentamente, Todo Sherlock Holmes pasó de ser un libro más a transformarse en mi compañero de varios meses y el culpable de muchos desvelos. Durante decenas de noches fue parte de mis hábitos antes de dormir (leer un poema, prepararme un té, cepillarme y, hasta hace poco, leer un caso de Sherlock Holmes). Su psicología me acompañó en una época bastante complicada de mi vida, sus aventuras me ayudaron a separarme del mundo y, al mismo tiempo, a conocerme un poco más a mí mismo a través de los ojos de Sherlock y Watson.
Cierro lleno de melancolía sus páginas con las que espero reencontrarme en un futuro. Una saudade que sólo se siente cuando te zambulles en esas obras gigantes que te impregnan el alma (como Los detectives salvajes, Sobre héroes y tumbas, En busca del tiempo perdido, El libro del desasosiego, por nombrar algunos), libros que dejan su presencia flotando en el ambiente y que reviven con tan sólo leer una frase de cualquier página o verlos en la estantería de cualquier biblioteca. Así como cuando observamos fotos de un país lejano que visitamos y de inmediato regresamos, por un instante, a experimentar el olor, el clima, el sabor y las sensaciones de aquella tierra distante, Sherlock Holmes se queda por siempre marcado en mi corazón, debo agradecerle a Arthur Conan Doyle dónde sea que pueda estar por haberle dado vida a Sherlock y a Watson y, a su vez, haberme regalado un pedacito de vida extra a mí.
Aunque muchísimo se ha escrito de Sherlock Holmes (y por gente que sabe infinitamente más que yo), si les interesa saber un poco más de él, pueden leer una reseña que hice del libro que menciono en mi post (Todo Sherlock Holmes) en el siguiente enlace: Archivo de críticas .Dicha página es mi nuevo blog donde estaré colgando semanalmente todas las críticas/reseñas que he escrito para revistas y otros portales web, algo así como un archivo personal de publicaciones (sólo para eso, no pienso eliminar mi blog). Del resto, pienso compartir con ustedes de vez en cuando parte de toda la sabiduría que Holmes me dejó en este tiempo a través de pequeñas citas que espero los cautiven (y así desempolvar el blog jeje).
lunes, enero 14, 2013
Lo mejor del mes: Diciembre 2012
Lo mejor en cartelera:
Ralph el demoledor (Wreck it Ralph)
Dirigida por: Rich Moore
Escrita por: Phil Johnston y Jennifer Lee
Género: Comedia
Duración: 108 minutos
Desde su trailer Wreck it Ralph se convirtió para mi en una de las películas más esperadas del año: una historia acerca de videojuegos sin basarse en ninguno existente y, al mismo tiempo, usando personajes de franquicias archiconocidas (Street Fighter, Sonic, Pac-Man, Mortal Kombat, etc). El plot es sencillo, Ralph es el villano de un juego de Arcade en 8bits, todos los días es derrotado por Felix El Reparador y denigrado por los habitantes del videojuego. Cansado de los maltratos, Ralph se embarca en una aventura para conseguir una medalla y probar que a pesar de ser el malo también puede ser bueno. Así, comienza una aventura donde encontraremos personajes inolvidables como Vanelope, una niñita que es un "glitch" en su juego y quiere probarle a los demás que también puede participar y Calhoun, una atormentada militar de un juego violento y en Alta Definición que desea evitar la propagación de un virus. Una película que más allá de entretener y sacar carcajadas habla de algo tan complicado como la aceptación de uno mismo (pesé a cómo la sociedad te pueda ver) y cómo lo "bueno" y lo "malo" son más un punto de vista que una verdad absoluta. Como diría Ralph "Soy malo y eso es bueno".
Lo mejor: el universo creado por la película, las animaciones en 8bits al final.
Lo malo: a pesar de ser muy buena, tenía material para trascender al Olimpo como Wall-E, Up o Ratatouille
Lo mejor en DVD:
Extraterrestre
Dirigida por: Nacho Vigalondo
Escrita por: Nacho Vigalondo
Género: Comedia
Duración: 100 minutos
Si no conoces a Nacho Vigalondo, te recomiendo que comiences a checkar sus cortos por YouTube (7:35 de la mañana, Domingo, Marisa) y ver Los Cronocrímenes -su primera película. Vigalondo no es para todo el mundo, son de esos directores "raros" que puedes amar u odiar y Extraterrestre es así. La película comienza con Julio despertándose en el apartamento de Julia, una chica que conoció la noche anterior en una fiesta. Todo parece normal (momentos incómodos, una despedida inminente) hasta que se dan cuenta de que las calles están vacías y descubren que hay invasión extraterrestre en curso que obligó a todos a abandonar la ciudad. Luego aparecen otros personajes completamente extraños como el vecino stalker y friki de Julia y su novio demasiado simpático y paranóico. Los cuatro cenan y durante la conversación de sobremesa, gracias a un mal entendido, comienzan a ponerse paranóicos pensando que alguno de ellos es un extraterrestre infiltrado. Bajo esta excusa se desencadenan una serie de situaciones completamente extrañas y graciosas que te mantienen en vilo preguntándote entre cada carcajada hacía dónde demonios va esta película.
Lo mejor: Su humor particular. Sus momentos incómodos y situaciones traídas por los cabellos.
Lo malo: No es para todo el mundo, tienes que conocer a Vigalondo para disfrutarla por completo.
El mejor libro:
El sanatorio de la clepsidra - Bruno Schulz
A pesar de su corta presencia en el mundo de las letras (sólo dos libros, debido a que un nazi le disparó en la nuca en un campo de concentración), Schulz es considerado por muchos un escritor de culto y con toda la razón del mundo. Describirlo sería como una mezcla inusual entre Kafka (por el realismo mágico y misticismo), Proust (por su descripción detallada de cosas sublimes, su mitología creada en base a sus memorias infantiles) y Carpentier (por la densidad de su universo narrativo rico en referencias históricas y culturales). Por ende, su lectura no es sencilla, pero una vez que te sumerges en él es algo imparable, casi como una avalancha de nieve (robándome el símil que usó Capote para describir la lectura de En busca del tiempo perdido). El sanatorio de la clepsidra es un híbrido extraño, y al igual que Las tiendas de canela fina, puede considerarse como un libro de cuentos con cierto hilo narrativo que por momentos hace pensar que es más una novela seccionada por capítulos que un libro de relatos dispersos. Como la antología que recoge toda la obra de Schulz, Madurar hacia la infancia, su literatura habla de su niñez y del inagotable mundo mágico que se encuentra en ella. Desde la fascinación por el albúm de estampillas de un amigo (que describe y mitifica como si se tratase de la Cábala), hasta la descripción de la Primavera como si se tratara de una epopeya, Schulz hila cada párrafo con una prosa tan poética que hay pasajes enteros cuya belleza se iguala a cualquier poeta de los grandes. Schulz es de los pocos escritores que te embriagan con su prosa más que cautivarte con su artificio narrativo. Una parada obligada para cualquier poeta o escritor.
sábado, enero 05, 2013
Un poco de Schulz
martes, diciembre 25, 2012
Madurar hacia la infancia
Regreso sin ánimos de ordenar, sin querer controlar o crear una rutina, casi como el primer día que abrí mi blog: para ver qué pasa. Muchas cosas ocurren en mi vida que apuntan al pasado, a la nostalgia, a esa energía primigenia que el tiempo y las responsabilidades terminan encerrando. Quisiera ver esta sed de regresar como un acto de sincronicidad, como una respuesta natural a toda la onda nostálgica que me ha impregnado en los últimos meses (libros, música, trabajos y hasta juegos), a ese proceso de "madurar hacia la infancia" del que habla Schulz en cada cuento. ¿Y qué sentido tiene dormir una hora menos escribiendo acá?, ninguno, al igual que tampoco lo tienen las horas de juego cuando éramos niños en esas tardes infinitas que hoy se pierden en el tráfico de nuestra caótica ciudad. Justamente por eso, porque en una vida llena de responsabilidades, de deadlines y apuestas altas, hace falta un espacio donde pueda recordar quién era y quién soy.
Me despido con una cita de Schulz, la misma que me despertó de mi letargo.
"Los sucesos ordinarios están alineados en el tiempo, permanece enhebrados en su curso como en un hilo. Allí tienen sus antecedentes y sus consecuencias que, apretujándose, se pisan los talones sin parar, sin cesar (...). Más, ¿qué hacer con los acontecimientos que no tienen su propio lugar en el tiempo, los acontecimientos que llegaron demasiado tarde, cuando el tiempo ya había sido distribuido, compartido, descompuesto, y ahora se hallan suspendidos, no clasificados, flotando en el aire desamparados y errantes? ¿Acaso el tiempo es demasiado insignificante para estos sucesos?" El sanatorio de clepsidra - Bruno Schulz
domingo, julio 31, 2011
Ataque de lucidez al amanecer
Hay 2 cosas que jamás toleraré como lector: los malos escritores y los malos lectores. Lastimosamente, el mundo está cada día más y más plagado de ellos. Lo único bueno es que se puede erradicar esta desgracia de una manera muy sencilla: cerrando sus libros para siempre.
Sólo le pido a Dios una cosa como escritor: sálvame de caer en el cliché de mi generación. Prefiero ser de por vida un lector o tener 2 o 3 cuentos publicados en alguna antología; de hecho, prefiero ser un Bartleby. El mutismo absoluto se me antoja mil veces mejor que pasar a ser parte de las filas de escritores que se creen “irreverentes” por poner en una novela groserías, que se perfilan como radicales y terminan vendiendo las mismas verdades que cualquier Coelho (pero pintándose como si fuesen la reencarnación de Kerouac… sin siquiera haberlo leído). Escritores que se creen cronistas de su época por utilizar escenarios y guiños conocidos hoy, pero que el tiempo devorará en un par de años.
No hay nada peor que venderse como un “chico malo” y escribir “culo, teta” para terminar describiendo el amor con mariposas en el estómago y demás lugares comunes. Señores, por lo que más quieran, dejen de escribir. Sus libros en los anaqueles sólo dispersan a los lectores y terminan alejándolos de la buena literatura.
Por lo que más quieran, lean. Lean hasta que les sangren los ojos. Pero lean de verdad. Nada de Gabo o gente conocida: lean lo que los escritores leen. Lean gente muerta, con décadas o siglos de distancia entre ellos y ustedes. Lean con conciencia, intenten entender qué es lo que los hace flipar de un libro o por qué demonios después de tanto tiempo los griegos siguen teniendo la razón en todo. Lean y descifren paradojas como “¿por qué ya nadie sabe quién es Bruno Schulz si es tan bueno?”. Se darán cuenta que por mediocres como ustedes es que la literatura -y el mundo- se nos está yendo al carajo.
Por eso lean y quédense en silencio. Y si van a decir algo, por amor a todos los cielos, que sea algo que valga la pena escuchar.
jueves, mayo 19, 2011
Nueva presentación de "Fiesta de la ficción"
Los escritores -valga la redundancia- escribimos todo el tiempo. Aunque no toquemos ni una tecla, estamos escribiendo constantemente en nuestra cabeza, versionando todo lo que nos sucede. Sea en una servilleta, una libreta o en el celular (mi sucedáneo por excelencia de ambos), escribimos diálogos, ideas, escenas o detalles para después sembrar en alguna noche esa semilla de la que podría nacer algún milagro que sea digno de compartir con otros. En esta eterna escritura y reescritura me encuentro ahora. Una tontería como comer un helado, reescrita en nuestra cabeza, usando palabras específicas, toma cierta importancia.
“Ella comía su helado de manera obsesiva, hundía la paleta hasta el fondo del recipiente como si escarbara en búsqueda de alguna verdad sepultada en el tiempo. Observaba con toda la atención del mundo el proceso y una vez llegado el fondo retraía la paleta a toda velocidad hasta su boca, como si de aquello dependiera su vida. Estaba completamente abstraída en aquella tarea y yo temía por ella: parecía que al terminar la última onza de aquel elixir fallecería. Sólo me consolaba que su muerte sería una apacible despedida con sabor a tiramisú y topping de chocolate... sin ánimos de sonar suicida, ¿quién podría resistirse a pasar al Hades de esa forma?”
Los escritores escribimos en lugares casi designados para nosotros: parques, cafés, en la soledad de un cuarto, en la cama, en un escritorio. De eso existe muchísimas escenas en el cine y creo que retratar esa típica imagen del escritor con lentes, fumando, tomando café (lo licor) en la medianoche sería un cliché. De lo poco que se habla es de los lugares no habituales para escribir: en la espalda desnuda de una mujer, a mitad de una clase, mientras se come, en el cine, en la clínica, o, como ahora me encuentro, en un bus.
Es tarde, todos los pasajeros duermen, el autobus pasa a toda velocidad por una carretera que se perfila infinita. Me duele el cuerpo: tengo más de 3 horas sentado y pasarán unas 3 más antes de llegar al hotel. Si se hiciera un plano general del autobus se vería un grupo de personas como en trance -ojos cerrados, boca abierta, frente mirando al cielo- y una luz iluminando a una suerte de monje con capucha. La cámara se acerca y consigue a un chico tecleando frenéticamente en su computadora. Lo que sigue es cliché: lentes, cara de trasnochado y mueca de concentración. Puedo llegar a ser el estereotipo de escritor, lo único que puedo tener en mi defensa es que no me tomo demasiado en serio y eso me resta esa aura de “solemnidad” que todo escritor tiene. Me hace humano. Repetitivo. Terrenal. Tal como soy, como ustedes, como todo.
Desde hace rato buscaba excusas para revivir mi blog, pero ya saben que mi círculo vicioso amor-odio con el trabajo me separa de este espacio. Igual, conseguí una excusa que se transformó en un MUST y aquí estoy (además, estoy de viaje, como en mi último post, así que eso me inspira)
El próximo viernes, 27 de mayo, en la "Feria de lectura de Chacao", en el salón Obelisco, a las 8pm, se presentará por segunda vez la antología “Fiesta de la ficción”, donde tuve el honor de participar junto con otros 20 escritores, compañeros de Peña desde hace 4 años. Por segunda vez, tendré el privilegió de dar unas palabras para presentar el libro (junto con nuestro mentor, Sael Ibañez y el editor del libro, Bernardo Infante de BID & CO; además, un par de compañeros leerán relatos cortos que se encuentran en la antología). Valga la cuña para invitar a los lectores de Blue Fields al evento.
... Y como hoy estoy multi-task, aprovecho para desenterrar una entrevista que me hicieron en RCR junto con otros escritores de la antología. Esto fue en diciembre, en el programa Librería Sónica de mi querido amigo y compañero de blog Jason Maldonado. La conversación fue bastante relajada: hablamos del libro y nuestras preferencias literarias, leímos fragmentos de nuestros cuentos, nos reímos (en pocas palabras, todo lo que una conversación debe tener para no aburrir). Acá les dejo el link para que nos escuchen y los espero el viernes 27 de mayo en la presentación de la antología. Pueden invitar a quienes quieran, la idea es hacernos porras jeje.
Entrevista Fiesta de la ficción, aquí




